La semana 25 de 2026 deja tres señales claras para los equipos de tecnología, cumplimiento y seguridad de la banca y el fintech latinoamericano: la presión regulatoria en Argentina se intensifica con nuevas obligaciones de la UIF, el debate sobre el liderazgo regional en open banking e inteligencia artificial gana consistencia, y los datos de ciberseguridad confirman que Argentina opera en un entorno de amenazas de primer orden global. No son tendencias abstractas: son decisiones que deben estar en la agenda de CTOs y CISOs antes de que termine el trimestre.
1. UIF actualiza su marco normativo: cumplimiento AML con mayor exigencia operativa
La Unidad de Información Financiera publicó nuevas resoluciones en 2026 que modifican de forma concreta la operación de los sujetos obligados. Los dos ejes más relevantes para el sector financiero son la digitalización total de registraciones a través del Sistema SRO+ y la incorporación de obligaciones de reporte vinculadas al financiamiento de armas de destrucción masiva (ADM).
Sobre el primer punto, la migración a SRO+ no es una formalidad: implica revisar integraciones de sistemas, flujos de datos y validaciones internas que hoy pueden estar parcialmente manuales o sostenidas por procesos heredados. Sobre el segundo, la extensión del universo de operaciones sospechosas sujetas a reporte obliga a actualizar los motores de reglas y, en muchos casos, los modelos de scoring de riesgo.
Para un banco o fintech que opera en Argentina, el impacto es inmediato en tres áreas:
- Tecnología de cumplimiento: los sistemas de monitoreo de transacciones deben incorporar los nuevos typologies de reporte exigidos por la UIF.
- Procesos internos: los oficiales de cumplimiento necesitan protocolos actualizados y trazabilidad digital de cada decisión.
- Gobierno y responsabilidad: la dirección debe poder demostrar, ante una inspección, que los controles están implementados y que el sistema SRO+ opera correctamente.
El incumplimiento en materia AML no solo genera sanciones administrativas: en el contexto regulatorio actual, puede derivar en inhabilitaciones operativas. La ventana para adaptar sistemas no es larga.
2. Open banking e IA en LATAM: la oportunidad existe, pero requiere infraestructura real
Dos publicaciones de esta semana plantean que América Latina tiene condiciones para liderar la innovación global en open banking. El argumento no es infundado: la región combina una base de usuarios móviles jóvenes, ecosistemas fintech en expansión y regulaciones que, en varios países, están avanzando más rápido que en mercados desarrollados.
Sin embargo, el liderazgo en open banking no se declara: se construye sobre estándares de interoperabilidad, APIs seguras, acuerdos de gobernanza de datos y —esto es crítico— modelos de inteligencia artificial que puedan operar sobre esos datos con precisión y control. La promesa de personalización financiera a escala solo se cumple si la capa de IA que procesa la información es confiable, auditable y capaz de operar dentro de los marcos regulatorios de cada jurisdicción.
Para los ejecutivos de instituciones financieras, la pregunta relevante no es si el open banking llegará a LATAM. Ya está llegando. La pregunta es si su organización tiene la arquitectura técnica y el gobierno de datos necesarios para participar como proveedor de servicios —y no solo como consumidor de plataformas de terceros.
En Aliantum trabajamos con presidencia y directorio de bancos y fintechs de la región para evaluar exactamente esa brecha: entre la estrategia declarada de transformación digital y la capacidad real de la organización para ejecutarla con control de riesgo. Si su institución está definiendo su posición en open banking o evaluando adopción de IA, es el momento de tener esa conversación.
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3. Ciberseguridad en Argentina: el contexto de amenazas justifica la inversión
Los números publicados esta semana son contundentes: Argentina registró 260 millones de intentos de intrusión durante 2024 y se posiciona como el tercer país más atacado de América Latina. El mercado de ciberseguridad local crecerá a una tasa anual del 11,02% hasta 2031, impulsado en gran medida por la expansión de la banca digital y el comercio electrónico.
Este crecimiento no es voluntario: es en buena parte forzado por la regulación. La Comunicación A 7724 del Banco Central de la República Argentina obliga a las instituciones financieras a adoptar controles nativos en la nube, lo que acelera la migración hacia arquitecturas más modernas pero también exige que esas arquitecturas estén correctamente aseguradas desde el diseño.
Tres implicancias concretas para los equipos de seguridad de bancos y fintechs:
- La superficie de ataque creció: la expansión digital que impulsó el negocio también amplió los vectores de entrada para atacantes. Cada canal nuevo —app móvil, API de open banking, integración con terceros— es un perímetro que debe gestionarse.
- La nube no es sinónimo de seguridad: migrar a entornos cloud cumple con la normativa, pero no reemplaza la necesidad de controles de identidad, segmentación, monitoreo continuo y respuesta a incidentes.
- Las alertas de CISA son referencia válida: aunque es una agencia estadounidense, las amenazas que documenta —ransomware, vulnerabilidades en sistemas financieros, ataques a infraestructura crítica— son las mismas que golpean a instituciones de LATAM. Incorporar su feed de advisories al proceso de inteligencia de amenazas es una práctica de bajo costo y alto valor.
El argumento para invertir en ciberseguridad ya no necesita ser construido desde cero en cada reunión de directorio. Los datos lo sostienen. Lo que necesita decisión ejecutiva es la priorización: qué controles implementar primero, qué proveedores evaluar y cómo medir el retorno de esa inversión en términos de riesgo reducido.
El rol del directorio en este contexto
Las tres líneas de esta semana —regulación AML, open banking con IA y ciberseguridad— convergen en un punto común: son decisiones que no pueden quedar solo en manos de los equipos técnicos. Requieren orientación estratégica desde la presidencia y el directorio, porque implican asignación de recursos, exposición regulatoria y posicionamiento competitivo.
Aliantum acompaña a presidencia y directorio de instituciones financieras en Argentina y LATAM como asesor especializado en inteligencia artificial y ciberseguridad. No vendemos tecnología: ayudamos a tomar mejores decisiones sobre tecnología. Esa distinción importa cuando el costo de una decisión equivocada —un incidente de seguridad, un incumplimiento regulatorio, una apuesta tecnológica mal calibrada— puede medirse en reputación y continuidad operativa.
En síntesis
- La UIF actualizó sus resoluciones: revisar hoy el estado de integración con SRO+ y los modelos de reporte AML.
- Open banking e IA en LATAM avanzan: la ventaja competitiva estará del lado de quienes construyan infraestructura real, no de quienes declaren intención.
- Argentina es un blanco de alto valor para atacantes cibernéticos: el presupuesto de seguridad debe estar alineado con esa realidad, no con benchmarks de mercados menos expuestos.
La próxima nota semanal se publicará el lunes de la semana 26. Si quiere recibirla directamente en su casilla, junto con análisis adicionales sobre regulación, IA y ciberseguridad para el sector financiero de LATAM, suscríbase al newsletter de Aliantum aquí. Sin ruido, solo lo que importa para su rol.
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